10 de diciembre de 2025
El truco psicológico que te ayudará a superar cualquier reto: habla contigo mismo en segunda persona
¿Alguna vez te has sentido bloqueado ante un desafío importante? Ese momento en que tu mente te repite una y otra vez «no puedo hacerlo» puede ser el mayor obstáculo entre tú y tus objetivos. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que la solución no radica únicamente en el esfuerzo externo, sino en una técnica sorprendentemente sencilla: cambiar la forma en que nos hablamos a nosotros mismos.
Tabla de contenidos
De “yo no puedo” a “tú puedes”: un pequeño cambio con gran impacto
Brian Tracy, reconocido autor de ¡Trágate ese sapo!, sostiene que cualquier cambio importante en nuestra vida comienza en la autoimagen. Esta no es más que la percepción interna que tenemos sobre quiénes somos y de qué somos capaces. No se trata de cómo nos ven los demás, sino de las etiquetas que nos colgamos a nosotros mismos.

Si tu imagen interna es la de alguien que «siempre fracasa con la tecnología» o «que no es bueno para las ventas», tus decisiones actuarán de forma inconsciente para validar esa creencia. Es lo que se conoce como una profecía autocumplida. Por el contrario, cuando transformamos esa visión, ampliamos nuestra capacidad de acción. Como bien resume la frase de Jean Cocteau: «Lo consiguieron porque no sabían que era imposible«.
Cuando alguien ,incluido tú mismo, repite constantemente que algo es inviable o inalcanzable, las probabilidades de éxito disminuyen.
La ciencia del «Tú» frente al «Yo»
A menudo pensamos que el monólogo interior es solo «ruido», pero investigaciones de la Universidad de Michigan, lideradas por Ethan Kross, demuestran lo contrario.
El estudio reveló que utilizar la segunda persona (tú) o la tercera persona (tu propio nombre) en lugar del «yo» crea un fenómeno llamado «diálogo interno distanciado». Al hablarnos como si fuéramos otra persona, logramos:
Distancia emocional: Nos alejamos del miedo y la ansiedad, permitiéndonos ser más racionales.
Mejor regulación: Facilitamos la toma de decisiones bajo presión.
Cambio de identidad: Los participantes que usaban este método pasaban de describirse por roles sociales («soy estudiante») a definirse por rasgos más amplios y positivos («soy alguien que disfruta aprendiendo»).
Cambiar el «Yo no puedo» por un «Tú puedes, [Tu Nombre]» no es un simple ejercicio de autoayuda; es una técnica para hackear la respuesta emocional del cerebro ante la adversidad.

El peligro del maltrato autoinfligido
Es paradójico que, en muchas ocasiones, nos digamos a nosotros mismos palabras que jamás toleraríamos de un jefe, un socio o un amigo. Frases como «no eres lo suficientemente bueno» o «esto te queda grande» actúan como un sabotaje interno que genera culpa, ira y vergüenza.
Este diálogo negativo bloquea la creatividad y afecta directamente a la salud mental y física. Los pensamientos son energía, y si esa energía se enfoca en el reproche, perdemos la capacidad de planificación y persistencia necesaria para sacar adelante cualquier negocio.
Construye la mentalidad del solucionador de problemas
La autoimagen no es fija; se puede reprogramar. El proceso tiene dos fases:
Identifica y reformula: Detecta las creencias limitantes (“No soy bueno para las ventas”, “El marketing no es lo mío”) y conviértelas en afirmaciones específicas y en presente (“Soy capaz de comunicar el valor de mi servicio”, “Aprendo y me adapto a las nuevas tendencias”).
Visualiza y actúa: Dedica un minuto al día a verte mentalmente con la confianza y la competencia que deseas tener. Luego, “actúa como si” ya fueras esa persona. ¿Cómo se comportaría el profesional resolutivo que quieres ser ante un fallo crítico? Actúa así, con pequeños hábitos que refuercen esa nueva identidad.
Al igual que un equipo responde mejor al apoyo del público, tu cerebro necesita tu propio voto de confianza para rendir al máximo. Los atletas de élite usan esta técnica constantemente. Nosotros podemos aplicarla para lanzar un proyecto web, migrar a un servidor más potente o aprender un nuevo lenguaje de programación.
Déjanos un comentario o cuéntanos algo.