Qué es el doomjobbing y qué necesita tu oferta de empleo para no parecer falsa

Qué es el doomjobbing y qué necesita tu oferta de empleo para no parecer falsa

A finales del pasado marzo, Ilya Bagrak contó en Threads que llevaba dos semanas despedido y que su hija de ocho años, al verle tantas horas en la aplicación de LinkedIn, había bautizado lo que hacía como doomjobbing. La palabra junta doomscrolling (la costumbre de deslizar el dedo por noticias negativas sin poder parar) con job, trabajo en inglés. En pocas semanas pasó de la anécdota a las encuestas de los portales de empleo.

Describe a quien busca trabajo en bucle, con más ansiedad que método. Y tiene una parte que se comenta menos, la de la pyme que publica una oferta y recibe decenas de candidaturas enviadas sin leerlas.

Mirar ofertas sin parar o apuntarse a todas

El término se usa con dos sentidos. Hay quien lo aplica a revisar portales de empleo varias veces al día sin llegar a presentarse a nada, y hay quien lo usa para el caso contrario, el de enviar candidaturas a todo lo que aparece sin pararse a leer.

La segunda versión es la que ha medido el portal de empleo Monster en una encuesta a 1.006 personas que buscaban trabajo en Estados Unidos, hecha a finales de abril. El 48% reconoce que se apunta a ofertas sin leer la descripción completa, y el 32% dedica un minuto o menos a cada anuncio antes de mandar la candidatura.

Llega un momento en que quien busca deja de elegir y se limita a acumular horas de pantalla o solicitudes enviadas, sin que eso le acerque a una entrevista.

56 candidatos por vacante y bots en los dos lados

En España no hay datos del doomjobbing como tal. Sí los hay de la competencia por cada puesto, que es lo que lo alimenta. Según el informe anual de InfoJobs y Esade, en 2025 cada vacante publicada en el portal recibió de media 56 candidatos, cuatro más que el año anterior. Las ofertas crecieron un 1% y las inscripciones un 7%, hasta superar los 136 millones.

La inteligencia artificial acelera ese ritmo. En Estados Unidos, el 22% de quienes buscan trabajo usa agentes de IA que envían candidaturas en su nombre, según una encuesta de la empresa de software de selección Greenhouse a más de 2.200 personas de ese país, Reino Unido e Irlanda. Del otro lado, cada vez más empresas filtran con herramientas automáticas, de modo que hay candidaturas que se generan y se descartan sin que ninguna persona las lea.

 

 

Si el que busca trabajo eres tú

Mandar el currículum a cualquier oferta se parece al buzoneo, en el que se reparte mucho papel y vuelve muy poca respuesta. Monster recomienda lo contrario, fijarse un número de candidaturas al día o a la semana que dé tiempo a leer cada oferta entera y adaptar el currículum a las que encajan contigo. Poner horario a la búsqueda ayuda a que no ocupe el día entero.

La otra mitad del trabajo es que te encuentren. Si quien recibe tu candidatura busca tu nombre en internet, conviene que aparezca algo tuyo. Y si tu trabajo se puede enseñar, como pasa con el diseño o la fotografía, una web propia lo muestra mejor que un PDF adjunto. Puedes crear una página web sencilla con tus trabajos sin saber programar y ponerle una dirección con tu nombre que quepa en la cabecera del currículum.

Lo que puede hacer la pyme que contrata

Para una pyme, el doomjobbing es una bandeja de entrada llena de candidaturas genéricas. La propia oferta puede hacer parte del filtro. Un anuncio que diga el sueldo y los requisitos reales ayuda a que se apunte quien encaja, y las respuestas de quien no lo ha leído se distinguen rápido.

El segundo frente es la confianza. Quien se apunta a ofertas sin leerlas está más expuesto a las falsas, y el INCIBE da dos pistas para detectarlas. Una es no encontrar ningún rastro de la empresa al buscarla en internet. La otra, que al terminar el proceso de selección la «empresa» escriba desde una cuenta de correo gratuita.

Si eres empresa, como recomendación, publica la oferta en una sección de empleo de tu web y contesta desde una dirección con tu dominio, del tipo [email protected]. Con un correo profesional puedes reservar esa dirección para los procesos de selección y mantenerla separada de la que usas con clientes y proveedores.

Si publicas en portales de empleo, incluye en el anuncio el enlace a tu web y la dirección desde la que vas a escribir. Así el candidato puede comprobar que el mensaje que le llega es tuyo antes de enviarte sus datos.

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