Por qué las proptech internacionales apuestan por España

Por qué las proptech internacionales apuestan por España

Las compañías tecnológicas dedicadas a la compraventa de vivienda están abriendo oficina en España. Llegan con capital extranjero y con una forma de trabajar que se parece poco a la de la agencia de barrio.

La entrada de las proptech internacionales en el mercado español repite lo que ya vivieron el taxi y las agencias de viajes.

Málaga ya no compite por el clima

Para entender por qué una tecnológica extranjera elige Málaga hay que mirar quién compra allí. En 2025 los compradores extranjeros firmaron 97.480 operaciones de vivienda en España, el 13,82% del total y la cifra más alta de toda la serie histórica del Colegio de Registradores. Ese porcentaje se dispara en algunas provincias. En Málaga, el 32,8% de las viviendas vendidas acabó en manos de un comprador extranjero, solo por detrás de Alicante.

El precio hace lo demás. El llamado Triángulo de Oro (Marbella, Estepona y Benahavís) cerró 2025 con el metro cuadrado de Marbella en 4.424 euros, casi un 8% por encima del año anterior. Son operaciones de importe alto, con comprador internacional y con margen para pagar por un servicio mejor.

Y hay algo más que no tiene nada que ver con la vivienda. Málaga lleva años construyendo un ecosistema tecnológico propio. El Málaga TechPark supera las 600 empresas instaladas, entre ellas Google y Vodafone. Eso son sueldos altos y gente de fuera buscando dónde vivir.

El comprador extranjero firma casi una de cada tres viviendas que se venden en la provincia de Málaga.

Qué es exactamente una proptech

El término viene de property technology y describe a las empresas que aplican tecnología a la compra, venta, alquiler o gestión de inmuebles. No son portales de anuncios. Trabajan con datos de mercado en tiempo real. Valoran un piso comparándolo automáticamente con cientos de operaciones parecidas y detectan zonas donde la demanda empieza a subir antes de que se note en la calle.

El agente inmobiliario sigue ahí. Lo que cambia es que llega a la visita con más información y atiende a más clientes en el mismo tiempo.

Huspy, la compañía que abre hub en Málaga, es un ejemplo. Fundada en Dubái en 2020, opera en Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Italia, Turquía y España, donde tiene su sede europea en Madrid. En 2025 levantó una ronda de 59 millones de dólares liderada por Balderton Capital.

 

Ese capital tiene una dirección bastante marcada. Más del 65% del dinero de las dos últimas rondas está destinado a Europa, y España concentra la mayor parte. La compañía opera ya en diez ciudades españolas y mira a Portugal y Grecia como siguientes mercados.

Su modelo gira alrededor del agente inmobiliario, que mantiene su cartera y su marca mientras la compañía aporta la plataforma y el soporte. Con ese esquema figura ya, según sus propios datos, entre las principales inmobiliarias por volumen de transacciones en Madrid y Valencia. En Málaga suma más de un centenar de colaboradores.

Qué hay dentro de la plataforma

El comprador de vivienda cambió de canal hace dos décadas y pasó del anuncio en el periódico al portal inmobiliario. La forma de trabajar del agente apenas se movió en ese tiempo. Ese hueco es el que ocupan las proptech, y por eso el producto va dirigido al profesional que vende.

Huspy desarrolla su tecnología puertas adentro, con dos centros propios. Uno está en Madrid, con una cuarentena de personas de ingeniería y producto, y el otro en Uruguay. La compañía no comercializa la aplicación a terceros. La usan sus colaboradores a cambio de una cuota mensual reducida.

 

Dentro hay gestión de clientes y agenda de visitas, búsqueda de propiedades y valoración instantánea con datos de mercado. La lógica del producto está en evitar al agente el papeleo administrativo y legal, que pasa al software o al equipo de soporte de la compañía, para que dedique las horas a captar y a cerrar.

La compañía trabaja ahora en un asistente personal para cada colaborador. La idea es que el agente le pregunte cómo preparar una nota de encargo o le pida que agende una visita y envíe la ubicación al cliente, sin salir de la aplicación.

Lo siguiente en la lista es una herramienta propia de valoración de vivienda. Huspy afirma haber cerrado un acuerdo con el Colegio de Registradores para acceder a la base de datos de transacciones reales. Un portal inmobiliario trabaja con precios pedidos. El registro recoge precios firmados ante notario, que es otra cosa.

Según los datos que maneja la compañía, más del 15% de los inmuebles publicados en portales españoles ha bajado de precio en los últimos cinco meses.

Queda el problema de siempre en cualquier sector que se digitaliza, que es quién usa la herramienta. Los colaboradores de Huspy van de los veinte a los setenta años, así que la compañía diseña pensando en quien todavía lleva la agenda en papel y prueba cada mejora con grupos de agentes antes de lanzarla.

El efecto arrastre llega a los negocios de al lado

Alrededor de cada compraventa hay una lista larga de negocios pequeños. Reformistas, interioristas, gestorías, empresas de mudanzas, tasadores, instaladores de aire acondicionado. Ninguno vende pisos, pero todos viven de que se vendan.

Cuando cambia el comprador, cambian ellos. Un británico que compra en Estepona busca en Google en inglés desde su salón y pide presupuestos por formulario antes de ir a la ciudad. Descarta a quien no le responde o no le inspira confianza. No va a preguntar en el bar de la esquina.

El efecto real de que una proptech se instale en tu provincia es ese. Sube el listón de lo que el cliente espera encontrarse cuando te busca.

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