24 de julio de 2026
Sony deja de fabricar discos. Qué podemos aprender para nuestro negocio sobre ello.
Sony ha puesto fecha al último disco de PlayStation. A partir de enero de 2028 ningún juego nuevo saldrá en formato físico y todo se venderá en digital. La compañía lo presenta como una consecuencia de cómo compra ya la mayoría de sus jugadores. Ya no pagas por tener tu caja con el disco en la estantería, pagas por un permiso de acceso dentro de la tienda de otro.
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Sony pone fecha al último disco
El anuncio llegó el 1 de julio en el blog oficial de PlayStation y deja poco margen de interpretación. La producción de discos para los lanzamientos nuevos termina en enero de 2028. Todo lo publicado antes de esa fecha mantiene su edición física, y quien tenga una consola con lector puede seguir usando los juegos que ya ha comprado.
Sony justifica el cambio por la preferencia de sus jugadores, que se inclinan por el digital muy por encima del disco (o eso dicen). El mismo día llegó un segundo anuncio en la misma dirección. La PlayStation Store de PS3 y PS Vita cerrará por fases desde agosto de 2026 hasta julio de 2027, empezando por varios países de Latinoamérica. Son dos décadas de catálogo que dejan de estar a la venta.
Sony es uno de los mayores fabricantes de discos Blu-ray del mundo, incluidos los de otras compañías. Cuando quien produce el soporte decide que ya no compensa, el resto del sector poco puede hacer.
Lo que se pierde con el disco
Un juego en disco funciona como un local en propiedad. Lo prestas o lo revendes, y sigue funcionando dentro de quince años sin pedirle permiso a nadie. La compra digital se parece más a un escaparate alquilado dentro del centro comercial de otro, donde entras cuando abren y sigues sus normas.
Con el formato físico desaparece el mercado de segunda mano y se va la posibilidad de recuperar un título que ya no está a la venta. Lo que queda es una licencia asociada a una cuenta, y esa licencia vive mientras la tienda siga abierta. Ubisoft cerró los servidores de The Crew en 2024 y quienes lo habían comprado se quedaron sin poder jugarlo.
Sony defendía justo lo contrario hace poco más de una década. Cuando presentó la PS4 en 2013, presumió de que sus discos se podían prestar y revender sin restricciones, mientras Microsoft se enredaba con el control digital de los juegos de Xbox One. Aquel argumento le salió muy bien.

Tu negocio también depende de tiendas ajenas
Cambia juego por negocio y el esquema es el mismo. La peluquería que recibe todas sus reservas por Instagram y el pintor cuyo único escaparate es una ficha en un marketplace funcionan bien mientras la plataforma quiera.
Y las plataformas cambian de idea. Un ajuste de algoritmo hunde tu alcance sin que hayas tocado nada. Una comisión que sube dos puntos se lleva tu margen del mes. Tu negocio no ha empeorado, pero el escaparate ya no es el mismo y tú no has participado en la decisión.
Qué parte de tu presencia online es tuya
El dominio es lo único que te llevas contigo pase lo que pase. Si cambias de proveedor o de diseñador, la dirección sigue siendo la misma y tus clientes te siguen encontrando. Por eso conviene registrar el dominio a tu nombre y no al de la empresa que te monta la web.
La web viene después. Un sitio propio sobre tu alojamiento web no depende del criterio de ninguna red social. Tú decides qué se ve y cuándo cambia.
Queda la lista de gente que te compra. Con un correo con tu propio dominio y una base de contactos tuya escribes a tus clientes sin que nadie decida a cuántos llegas.
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