16 de junio de 2026
Los semáforos inteligentes llegan a España
España va a pasarse a los semáforos smart. La publicación del Real Decreto 450/2026 en el BOE sienta el marco legal que abre la puerta a los Sistemas Inteligentes de Transporte (SIT) en carreteras y vías urbanas de todo el país.
Los Sistemas Inteligentes de Transporte (SIT) consisten en ponerle cerebro a las carreteras para que el tráfico se gestione solo. Gracias a sensores, radares e inteligencia artificial, los semáforos dejan de ser postes con temporizador y se convierten en dispositivos conectados, puro internet de las cosas (IoT). Con la nueva ley, el Gobierno busca que todos esos aparatos estén coordinados en toda España para reducir atascos, evitar accidentes y ofrecer información útil en tiempo real.
Una de las novedades es que incidencias, obras o condiciones meteorológicas adversas tendrán que estar disponibles en tiempo real a través de los llamados Puntos de Acceso Nacional de Tráfico y Movilidad. Conviene precisar a quién obliga esto: la responsabilidad de publicar esos datos recae en las administraciones, no en las empresas ni en los conductores. El acceso será abierto e interoperable, pensado para que cualquier administración —y los propios vehículos conectados— pueda integrar la información en sus sistemas sin barreras técnicas. Para quien trabaja con datos en tiempo real o con APIs, ese es el cambio de fondo: la movilidad empieza a tratarse como un flujo de datos abierto.
La norma transpone la Directiva (UE) 2023/2661, que actualiza el marco europeo de los SIT para responder a los nuevos retos de movilidad. El decreto sustituye al anterior Real Decreto 662/2012, vigente desde la primera directiva europea sobre la materia. El plazo para transponerla venció el 21 de diciembre de 2025, así que vamos con retraso.

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Lo que un semáforo conectado puede hacer
Un semáforo integrado en esta red de datos puede hacer cosas que hoy no están generalizadas: ajustar sus ciclos según la densidad de tráfico de cada momento, detectar una ambulancia y encadenar luces verdes para abrir un corredor de emergencia, o dar más tiempo de cruce a un peatón que lo necesita. Algunas de estas funciones ya se ensayan en España. En Córdoba, por ejemplo, un semáforo con cámara e inteligencia artificial detecta a personas con movilidad reducida —sillas de ruedas, andadores, carritos— y alarga su tiempo de paso. Lo que faltaba era un marco normativo que regulara cómo deben comunicarse estas infraestructuras entre sí y con los vehículos.
El decreto limita el tratamiento de datos personales a lo estrictamente necesario para prestar el servicio, conforme a la normativa europea y nacional de protección de datos. Esto no convierte el sistema en una herramienta de vigilancia, y ningún conductor está obligado a incorporar dispositivos SIT en su vehículo. (La baliza V16, pese a su conectividad, no es un dispositivo SIT: son cosas distintas, aunque a veces se confundan.)

A medio plazo, los SIT serán una de las piezas para el despliegue del vehículo autónomo: cuanta más información reciba el coche sobre lo que ocurre a su alrededor, mejor podrá moverse sin conductor.
Lo que aún falta
El decreto establece el marco, pero no fija calendarios ni presupuesto para el despliegue. Los ministerios de Interior y de Transportes y Movilidad Sostenible tendrán que desarrollarlo mediante órdenes posteriores. La dirección está marcada; los plazos, todavía no.
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