10 de marzo de 2026
Cinco tendencias de consumo que van a reescribir la publicidad en 2026
Las tendencias de consumo están cambiando. En 2026 surgen nuevas tendencias que terminarán repercutiendo en la publicidad, y que un estudio del Instituto Rheingold ha resumido en cinco.
Tabla de contenidos
Sobriedad sobre grandilocuencia
El consumidor se está cansando de mensajes vacíos que prometen demasiado. En 2026, el concepto de vender humo espanta a cualquier cliente, que mira menos al futuro ideal y más a lo que tiene delante. Esta tendencia premia a las marcas que hablan claro, sin grandilocuencia.
Llevado al terreno de la publicidad, los consumidores responderán mejor a mensajes más útiles, simples, directos y con expectativas bien aterrizadas. Prometerlo todo, algo que la publicidad suele hacer, ahora suena sospechoso.
Pasos firmes
La segunda tendencia va en la misma línea: dar pasos pequeños, pero firmes. El consumidor ya asume que cumplir sus deseos más profundos conlleva esfuerzo o sacrificio, que no hay una fórmula mágica. Por eso, en vez de pedirle al usuario un gran salto, funciona mejor cuando una marca lo invita a ir poco a poco, sin prometer grandes cambios. Probar, empezar, mejorar un poquito y enganchar a la gente.
En 2026, los productos y servicios de fácil acceso pero sin grandes promesas funcionarán mejor: probar una demo, hacer una reserva, etc. Pequeños pasos que terminen conduciendo al usuario a la compra.

Volver a tener el control
La gente quiere sentir que vuelve a tener el volante, que decide y que progresa. Quiere ser partícipe de su propio cambio, aunque cueste. Y aquí las marcas tienen una oportunidad que va más allá de vender: convertirse en aliadas del crecimiento personal. ¿Cómo? Con herramientas, rutinas, retos realistas, acompañamiento… Incluso abriendo la puerta a que el cliente participe: opinando, co-creando, votando mejoras o eligiendo versiones.
En 2026 las marcas que le devuelvan el control al consumidor serán tendencia.
El auge del simbolismo
En épocas de incertidumbre, las personas necesitan algo en lo que creer. Por eso, la cuarta tendencia es más emocional: la búsqueda de símbolos, que no tienen por qué ser religiosos o esotéricos. La publicidad lleva años funcionando en modo crisis; ahora necesita cambiar el mensaje y ser más positiva; un ancla en medio del caos. Lanzar mensajes de calma, que le digan al cliente quién es, qué defiende y por qué importa, va a ser lo que funcione.
Las marcas que se convierten en símbolos para la gente son aquellas que trascienden su función comercial para representar valores, estatus, emociones o estilos de vida. Un ejemplo perfecto es Coca-Cola, que todos relacionamos directamente con la “felicidad”.

Marcas “intuitivas”
Ante el escenario que vivimos (inflación, guerras, inestabilidad), el consumidor se ha vuelto más flexible, y también más irónico. Responde al caos con humor, con curiosidad y con una predisposición mayor a improvisar. Las marcas deben saber adaptarse a un mundo que cambia de tema cada 24 horas. La comunicación tiene que ser más ágil, más humana y, a veces, más intuitiva.
Según Ipsos, una marca puede considerarse intuitiva cuando sus activos de marca (colores, logotipo, tipografía, personajes, elementos visuales o incluso señales sonoras) están tan bien asociados a su nombre que la gente la identifica casi sin pensar, de forma rápida y automática. Ipsos lo explica en su trabajo sobre toma de decisiones: cuanto más fuerte y única es la conexión entre esos activos y la marca, más fácil es que el consumidor la reconozca automáticamente en un anuncio, página web o cartel publicitario.
Como vemos, estas tendencias tienen algo en común: el usuario decide rápido, pero se queda donde se siente entendido. Así será cómo las tendencias en consumo terminarán impactando en una publicidad más clara, menos grandilocuente y más simbólica para todos.
Déjanos un comentario o cuéntanos algo.