27 de julio de 2026
Cómo proteger tu ordenador y tus dispositivos en una ola de calor
El ventilador del portátil lleva toda la tarde rugiendo, el móvil ha bajado el brillo él solo y el router se ha quedado tonto justo cuando ibas a cobrarle a un cliente. Los tres síntomas tienen la misma explicación, el calor extremo del verano. Cuando llega una ola de calor, en casa bajamos persianas, pero los aparatos que sostienen el negocio se quedan a su suerte. Y son los que peor lo llevan.
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Qué le pasa a tu equipo cuando suben los grados
Un ordenador no enfría, solo empuja hacia fuera el calor que generan el procesador o la fuente de alimentación, y para eso necesita que el aire de alrededor esté más fresco que él.
Con la habitación a 34 grados el margen desaparece, el equipo se defiende solo y baja la velocidad del procesador para generar menos calor. Es lo que se llama limitación térmica, y explica esa lentitud repentina que aparece en las horas centrales del día y se va sola al caer la tarde. Es un mecanismo de protección, y desaparece cuando baja la temperatura.
Las baterías lo pagan más caro. Apple recomienda usar iPhone y iPad en ambientes de entre 0 y 35 grados, y avisa de que utilizarlos con mucho calor puede acortar de forma permanente la vida de la batería. Con los discos duros pasa algo parecido: Seagate sitúa el funcionamiento normal de la mayoría de sus unidades entre 5 y 50 grados, y ahí dentro está tu contabilidad o datos importantes.
Dónde poner el portátil (y dónde no)
Un portátil sobre la cama, el sofá o un cojín es como dormir tapado con edredón en pleno agosto: expulsa el aire caliente por las rejillas de abajo y ahí no tiene por dónde. Mesa rígida siempre. Si el equipo se calienta con facilidad, un soporte que levante la parte trasera hace más por él que muchas bases con ventiladores de diez euros.
Con la torre, el error habitual es encajonarla en el hueco cerrado del escritorio. Necesita espacio por detrás y por los lados, y estar lejos de la pared que recibe el sol. Revisa también el polvo, las pelusas acumuladas en rejillas o ventiladores funcionan como una manta térmica.
Y lo más básico de todo, que es lo que más se salta, nada de sol directo. Ni el portátil junto a la ventana, ni el móvil en el salpicadero del coche mientras haces un reparto.
El router es el gran olvidado
Está encendido veinticuatro horas al día, metido en un mueble cerrado o detrás de la tele, y nadie se acuerda de él hasta que la conexión empieza a fallar. Muchas caídas de las tardes de julio vienen de un aparato cociéndose en un armario sin ventilación, no del proveedor de internet.
Despéjale las rejillas, ponlo en vertical si su diseño lo pide y aléjalo de ventanas y de otros aparatos que también calientan. Si tienes un armario técnico con el switch, un pequeño servidor o un disco de copias, que ventile de verdad y no solo tenga la puerta cerrada para que no se vea. Las copias de seguridad, mejor programadas de madrugada o a primera hora.

Cargar el móvil a 42 grados
Cargar calienta. Cargar mientras usas el aparato calienta el doble. Evita hacerlo encima de la cama, del sofá o de cualquier tela, y por supuesto al sol. Si el móvil quema, desconéctalo, quítale la funda si retiene calor y déjalo reposar a la sombra unos minutos.
Lo que no debes hacer nunca es meterlo en la nevera o el congelador. El cambio brusco de temperatura provoca condensación, y agua dentro de un dispositivo electrónico es un problema mucho peor que el calor. Lo mismo vale para las bolsas de hielo y los paños húmedos sobre el ordenador.
Si el aparato te avisa de que tiene calor, hazle caso. Se está protegiendo, y forzarlo es lo único que puede convertir un susto en una avería.
Tu negocio no debería depender del portátil de la trastienda
Tu web aguanta la ola de calor sin enterarse porque el hosting donde vive está en un centro de datos con refrigeración, alimentación redundante y gente vigilando la temperatura. El disco duro donde guardas los presupuestos, las fotos de producto y la facturación está encima de una mesa a 33 grados.
Si tienes una máquina física en la oficina haciendo de servidor, un verano como este es buen momento para plantearte moverla a un servidor en la nube y dejar de depender de un armario que se calienta. Y si lo tuyo son archivos y correo, tenerlos en Microsoft 365 en lugar de solo en el portátil convierte una avería por calor en una molestia de un día, no en una pérdida.
El repaso de ventilación (rejillas despejadas, router fuera del mueble, polvo limpiado, copias programadas de madrugada) se hace en veinte minutos. Hazlo en junio, no el día que AEMET saca el aviso naranja y estás cerrando el mes con el ventilador a tope.
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